viernes, 5 de octubre de 2012

POLÍTICA, FACEBOOK Y VIDA INTERIOR

Durante gran parte de mi vida, he tenido un activismo político. En distintos órdenes y en diversas dimensiones. En los últimos cinco meses de mi vida, no había escrito nada en el orden de la política pública, me había concentrando en mí mismo, para revisarme, pensarme. Me tomé en serio la actividad de colocarme como objeto de estudio, para conocerme y cuidarme. De esa manera, consideré que podía ayudar más a mi familia en las convulsiones y tormentas que habíamos tenido durante el año. El sufrimiento familiar, por la violencia política ejercida contra nosotros y el desajuste laboral, se convirtió en un extraordinario seminario teórico práctico para renovarnos como familia. Desde hacía diez años de forma más o menos sistemática, un grupo de amigos filósofos estábamos repensando nuestro quehacer (algunos tienen más tiempo en esa ruta), así dimos fruto al Grupo Internacional de Investigación en Prácticas Filosóficas EPIMELEIA (http://www.ub.edu/practicafilosofica/epimeleia/miembros.html), amigos como el Dr. Ruperto Arrocha, tienen páginas en Facebook como Filosofía Clínica o la Dra. Rayda Guzmán, tienen blog como Consultorio Filosófico… Ese acervo de investigación filosófica y de diálogo en diversos congresos fue el soporte, el colchón, para repensarme en este último año, para afrontar la adversidad. El fruto de esa experiencia de revisión práctica y teórica de mi existencia, a la luz de tradiciones teóricas que se cruzan entre la filosofía, la psicología y la religión, han sido mis últimos escritos y el blog “Filosofía de la Actitud”. La excepción fue el artículo de ayer “Esfuerzo chavista y tristeza en sus seguidores”, publicado en mi perfil de facebook, donde vuelvo a manifestar mi mirada política del cierre de campaña. Más allá de los amigos que piensen distinto o de aquéllos que les parezcan muy acertadas mi opinión política, quisiera compartir con todos una vivencia, en pleno desarrollo, y brindar una reflexión desde la Filosofía de la Actitud. El día de ayer, 4 de octubre, ha sido el día de más movimiento, desde hace mes y medio, de mis escritos en facebook. Pasión, argumentos y opiniones, a favor y en contra, se han colocado. Es lógico, nos preocupa de distintas maneras y forma la Vida del País. Hoy me levanté pensando que si la pasión política constitutiva de nosotros como seres humanos, tuviera la misma intensidad que la pasión por la vida familiar, la misma pasión por abordar la vida de uno mismo como ámbito de reflexión, de análisis, si discutiéramos en el tribunal interior las formas y manera de gobernarnos, de cómo salir de esas crisis cotidianas que nos acontecen, si pudiéramos hacer un registro de las múltiples enseñanzas de nuestros ancianos, mirando sus aciertos y sus errores, si el pensar estuviera atento del quehacer diario, tal vez, las industrias de fármacos antidepresivos, de ansiolíticos, disminuyeran su producción. Tal vez, tuviéramos otras maneras de relacionarnos, otras maneras de debatir sobre el bien común, otras políticas de la amistad. No hay que temerle a las pasiones. A veces, lo que le falta a nuestra vida diaria es pasión. A veces, la represión de las pasiones en los asuntos vitales de la existencia, conducen al desborde de pasiones en lo exterior. Se desborda el exterior por la incapacidad de controlar pasionalmente el mundo interior. La política es un asunto importante, sustancial, en la convivencia. Pero ella no es un ente abstracto. Se configura por unos sujetos. La filosofía de la Actitud tiene por finalidad pensar en la configuración de esas personas. ¿Cómo nos hacemos a nosotros mismos? ¿Cómo construir una política de nuestro ser? ¿Cómo tomamos decisiones diarias? ¿Cómo habitamos el país de nuestro mundo interior? ¿Cómo nos gobernamos a nosotros mismos?... En nuestro mundo interior, en nuestro país interior, también habitan marchas y contra marchas, hay territorios inhóspitos, fracturas, luchas, confrontaciones… ¿Cuánto tiempo somos capaces de dedicarle a ese territorio?.... No hay una respuesta desde el Deber Ser… Cada quién debe mirarse al espejo… A la racionalidad científica del Occidente Moderno, le parece esto resabio medieval, una especulación para religiosos o pérdida de tiempo, mientras consumen sacos de fármacos, drogas o viven entre familias destrozadas. ¿Mi mayor pasión? ¿Por quién lloro, sufro o me alegro? ¿Por quién me entrego?... Mi mayor pasión está puesta en la política de mi interior, en la política familiar, en la política de la amistad… Allí entrego todo mi saber… Desde allí, también con pasión, miro y participo en la política del país. Con una escala clarísima de mis prioridades. Ese es el Jonatan Alzuru del aquí y el ahora.

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