Se trata de un blog donde podrás encontrar reflexiones que te ayuden a replantear tu existencia, siendo tú el artista de tí mismo. Se trata de narraciones y reflexiones que provienen de las grandes tradiciones filosóficas como el estoicismo, el epicureísmo, aplicadas al mundo contemporáneo. Te invitamos a vistar nuestra página de facebook. Filosofía de la Actitud.
viernes, 28 de septiembre de 2012
CRISIS Y ACTITUD
En la vida, a veces por contingencias exteriores que no dependen de uno o por acciones que realizamos sin saber por qué las hacemos, por decisiones equivocadas, entramos en situaciones complejas donde se genera una tribulación en nuestro ser. Ese acontecimiento o situaciones conducen a lo que solemos llamar crisis. La crisis es una tormenta, un tsunami, en nuestro ser. Fractura de relaciones, fracturas laborales, fracturas en la familia o encrucijadas donde cuesta discernir cuál es el camino que pensamos nos puede conducir a un mínimo estado de bienestar. Es un momento donde sentimos que el mundo se nos viene encima. Una crisis es cuando nos colocamos como objeto de nuestro pensamiento y nos preguntamos cuál es el sentido de nuestra existencia. Hacia dónde quiero ir, cuáles son mis deseos, qué hago con mi pasión, cuál es mi horizonte de sentido de mis acciones. Lo común es que nos asalte el deseo de no pasar por esos acontecimientos. El deseo de estar como en el vientre materno, donde otra persona cuida de nosotros y nos conduce permanentemente. Donde no tenemos responsabilidad de nosotros mismos. Sin embargo, esa ficción, la vuelta al seno de la madre, se confunde con el deseo de morir. Justamente, porque es el estado que no sabemos de sí, es un estado donde ya no hay tribulación puesto que dejamos de existir. La vida es ese fragmento de puente entre el vientre y la tumba. Y es vida, justamente, porque es un río que no podemos controlar, pero sí hacernos cargo de nosotros mismos, para vivenciarlo, experimentarlo. Unas veces, podremos tener momentos placenteros porque las aguas están en calma y en otros vivimos los rápidos, los remolinos y las crecidas del río que nos generan angustia porque se pone en juego nuestra existencia, a esos momentos le llamamos crisis. Las crisis son extraordinarios momentos para aprender, para adquirir pericia. Un hombre de mar, un buen marino, se hace al vivenciar múltiples y diversas dificultades en la mar, las supera y está pendiente para asir en su ser, cómo hizo para superar esas situaciones. Las crisis son un regalo de la vida para hacernos. El asunto esencial es la actitud. La actitud del aprendiz de marinero sería la metáfora que describe la sensibilidad para abordar nuestras crisis.
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