Se trata de un blog donde podrás encontrar reflexiones que te ayuden a replantear tu existencia, siendo tú el artista de tí mismo. Se trata de narraciones y reflexiones que provienen de las grandes tradiciones filosóficas como el estoicismo, el epicureísmo, aplicadas al mundo contemporáneo. Te invitamos a vistar nuestra página de facebook. Filosofía de la Actitud.
viernes, 14 de septiembre de 2012
HOMBRES DE MAR
Estaba desesperado al igual que sus dos compañeros. Era el séptimo día sin comida, les quedaba un litro de agua y la balsa crujía sórdidamente en el batir de las olas. Habían logrado avanzar doce kilómetros, aproximadamente. No se veía la tierra firme ni el archipiélago. Él decidió regresar. Le quedaban, según sus cálculos, ocho veces la distancia recorrida para salvarse. Ellos ya no querían escuchar. Seguir adelante a todo riesgo, parecía la consigna que murmuraban en su interior. De pronto, en el firmamento, apareció un hilo de tierra. Los maderos empezaron una danza solitaria. Llovía. Pedro se lanzó en un arrebato desesperado a nadar descontroladamente. No había recorrido doscientos metros cuando su cuerpo le falló. No vayas le dijo, no tiene sentido. Morirán los dos. No tienes fuerzas ni preparación para salvarlo, -tragó la saliva oxidada como un veneno de cuentos infantiles- Las olas se crispan en las tardes y la tormenta incrementa. Su voz acicalada de metal resonó en acritud. ¡Maldito! ¿Cómo puedes hablar con tanta tranquilidad cuando tu hermano está a punto de morir? ¿No tienes conciencia? ¿Acaso no te duele? Hizo un silencio de vinagre gris, mientras el sabor agrio de la existencia se le acurrucó en los dedos del alma. Aguantó las dos cachetadas de su amigo y el empujón, estoicamente. Se quedó observando cómo se ahogaba, el hijo de su madre, su compañero de aventuras, el querido en las alegrías y tristezas, recordó el poema de César Vallejo… “Hay golpes en la vida tan fuertes…” Con una lágrima que se columpiaba en su estricto y rígido dolor, le dijo, el viento está a nuestro favor, volvamos ahora, todavía la balsa suspira, luego será tarde. Mañana lo intentaremos… de nuevo.
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