domingo, 2 de septiembre de 2012

CONOCIMIENTO Y GOBIERNO DE SÍ ES UN EJERCICIO

El joven acompañó a su padre al estadio olímpico, era la final de las competencias de atletismo. Escogieron los mejores puestos para tener una vista panorámica de las competencias. Disfrutaron y comentaron todas y cada una de las pruebas. Al salir se sentaron en un restaurant cercano, compartiendo un café el padre inauguró la conversación que deseaba desde hacía mucho tiempo, para intentar insinuarle a su hijo de qué trataba el conocimiento y el gobierno de sí mismo. - ¿Viste lo que le sucedió al ídolo de los saltos sin garrocha? - ¡Qué horrible! No pudo pasar el listón. Lo tumbó las tres veces que intentó. No lo entiendo. Él tenía el record olímpico y ni siquiera saltó a su altura promedio. - En cambio, aquél que ninguno pensaba que podía lo logró. Nunca había saltado esa altura, siempre unos centímetros menos. - Papá, ¿cómo lo explicas?... - Eso pasa no sólo en el deporte sino en la vida cotidiana… Debe entrenarse, pero ningún entrenamiento es suficiente para enfrentar las contingencias. Estar entrenados es una condición necesaria para enfrentar situaciones, pero no es suficiente, siempre hay probabilidad de fallar. Pero la falla, el fallar en el momento decisivo, no es un mal de morir. La falla puede transformarse en una fuente de sabiduría. Un buen deportista aprende más de sus fallas que de sus logros. Porque los logros los obtiene a partir de un estudio riguroso de sus fallas. Ese deportista que se sentía seguro que podía saltar, descubrió algo que ese esencial en la condición humana, que somos falibles. Hoy, al ver el video, él sabe por qué no lo logró, en qué técnica falló, en qué debe ejercitarse más… Seguramente se sentirá frustrado, deprimido, se sentirá como en una noche donde no hay luna. Sin embargo, él sabe que si desea seguir en las pistas, seguir compitiendo, debe utilizar su noche como una fuente de saber, como un libro para aprender de sí mismo. Junto a su entrenador se dedica a verse. Se adentra en su error. No huye de él. Se mira una y otra vez. Sabe que ya pasó ese momento y perdió y no volverá suceder, sin embargo, él sabe que vendrán nuevas pruebas. No mira su falla para quedarse en el pasado y llorar por lo que pudo hacer y no hizo. Se queda detenido en la falla, la estudia lenta y pausadamente, sin prisa, para decidir en su presente, cómo superar eso, cómo saltar más alto. Es decir, a partir del análisis de su acción errada, él tomará nuevas decisiones, hará un discernimiento sobre su propia vida… Se levantará más temprano, tal vez repetirá un tipo de ejercicios, forzará su cuerpo de una manera específica. El conocimiento de lo que sabe hacer, de lo que no pudo hacer y de lo que él desea hacer, lo conducen a tomar decisiones, a decidir, a gobernarse. El sabe que se está gobernando cuando de manera consciente realiza unas acciones que conduce a modificar unas prácticas, a maximizar otras y eliminar rutinas de su vida con la finalidad de alcanzar su objetivo. Es interesante aprender lo que saben lo deportista y aplicarlo a los problemas que cada día afrontamos. Fíjate todos los deportistas se entrenan para el día de la competencia. Hacen unos ejercicios específicos, cada ejercicio lo hacen de manera reiterada. Cada repetición es estudiada, cuánto esfuerzo utiliza para hacerlo, cuál es su resistencia, cómo hacerlo de la misma manera pero haciendo menos esfuerzo, por qué logra hacer un tipo de ejercicios y no otros, por qué no es capaz de lograr ciertas marcas, cómo alimentarse de una manera específica de tal forma que incremente su fuerzas, su resistencia… Tener concentración en sus ejercicios es ir acumulando esos saberes… Saberes que son de distintos órdenes unos saberes son técnicos, científicos, por ejemplo la relación entre alimentación y energía, otros son fruto de una combinación de ciencia y experiencia, por ejemplo, las técnicas de cómo saltar son combinaciones de estudiar a personas que saltaron bien, con estudios de las ciencias físicas. Esos saberes los aprende el deportista en la medida que se dedique a estudiar lo que hace, lo que ejercita. Pero hay otro saber que depende exclusivamente de él. El conocimiento de su cuerpo, de lo que es capaz de hacer. En la medida que ejercita, el deportista sabe, si puede esforzarse más o no, qué ejercicio le ayuda a mejorar su técnica. Al ir informándose de técnicas de cómo hacer los ejercicios, que son saberes sistematizados, fruto de la experiencia de otros deportistas, él inicia un gobierno de sí, él decide regular su manera de correr, su manera de saltar. La información es un elemento que él utiliza para decidir sobre su régimen alimenticio, sobre su rutina diaria… Mientras más concentrado está en su deporte, su vida la va transformando, toma decisiones muy concretas, a qué hora se acuesta, a qué hora se levanta, cuándo ir a fiesta y cuándo no. Él decide, tiene la voluntad de decidir, asumir los consejos de sus entrenadores. Él sabe que mientras más rígido sea consigo mismo, tendrá una mejor preparación para enfrentar las competencias. - Pero el que lo hizo, también conocía su cuerpo y sabía que no era capaz según el registro que antes había realizado, sin embargo lo logró. - Precisamente, allí hay otro componente importante, la capacidad riesgo. La prudencia es saber que no se puede enfrentar un reto porque no se tiene el entrenamiento necesario, pero también, te da un margen para saber que hay reto novedoso, que es posible que no lo logres, pero no te quedas paralizado, sino te atreves, eres valiente. La valentía supone una capacidad calculada de los riesgos. Sabes que no todo lo podrás controlar, sabes, incluso que puedes fallar, sin embargo haces todo el esfuerzo, maximizas todo de lo que es capaz tu cuerpo y enfrentas el reto. Ese deportista no actúa por temeridad, no es una acción irracional, sino que tiene una práctica y en el momento de incertidumbre valora lo ejercitado y se enfrenta. - ¿Papi las fallas deportivas se referían a lo que en la vida llamamos depresión, angustias…? ¿Esa era el sentido de lo que me querías decir? - Sí. A veces como padres, como hijos, como hermanos, como amigos, tomamos decisiones o decimos algunas expresiones que pueden generar fracturas en nuestras relaciones. Se actuó y se falló o, a veces, nos enfrentamos a situaciones que no sabemos qué hacer si actuar o no, nos da miedo fallar. Justamente, el poder delimitar con precisión qué hicimos, cómo lo hicimos, qué hemos hechos y qué preparación tenemos es el conocimiento de sí. Nuestros errores más que acciones ajenas a nosotros o que jamás desearíamos a verlos cometidos, pueden transformarse en una fuente inagotable de conocimiento para actuar en el presente. Esas actuaciones a partir del conocimiento de sí mismo es lo que los antiguos llamaban gobierno de sí mismo. - ¿Qué interesante relación hiciste entre el deporte y la vida cotidiana? - Hijo esa relación la han realizado muchos pensadores de distintas tradiciones de pensamiento. La expresión ejercicio espiritual es una expresión antigua que utilizaban los estoicos para dar cuenta de las prácticas diarias que se debían hacer para fortalecer el carácter, para tener control de sí mismo, para construir decisiones diariamente y evaluarlas. Ejercicios, prácticas, para modificar la propia existencia. Un pensador llamado Plotino, de inicios del siglo III DC, decía que esas prácticas conducían a transformar el cuerpo, la existencia de cada persona, en una obra de arte. Es como cuando vemos la ejecución perfecta de un deportista, su salto, su carrera, su nado, puede ser mirado como una obra de arte, porque es una ejecución hermosa bella, como una música. En el mundo cristiano, también se ha utilizado la expresión Ejercicios Espirituales, en el mismo sentido. San Ignacio de Loyola sistematizó su experiencia de cómo él tomaba decisiones, cómo enfrentaba las circunstancias, cómo reflexionaba los pasajes del evangelio y cómo él los asumía, en un texto que se conocen como los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Los inicia haciendo el símil entre el deporte y la vida de las personas. Si te dedica a pensar en el símil entre deporte y vida cotidiana, de múltiples maneras y en diversas perspectivas, encontraras un caudal de ideas para pensar tu vida cotidiana.

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