Se trata de un blog donde podrás encontrar reflexiones que te ayuden a replantear tu existencia, siendo tú el artista de tí mismo. Se trata de narraciones y reflexiones que provienen de las grandes tradiciones filosóficas como el estoicismo, el epicureísmo, aplicadas al mundo contemporáneo. Te invitamos a vistar nuestra página de facebook. Filosofía de la Actitud.
martes, 4 de septiembre de 2012
SE LLAMABA PEDRO LEGARIA
Hace un par de años, siendo director del Centro de Investigaciones Postdoctorales, se me acercó un grupo de religiosas para solicitar ayuda de nuestros investigadores. Ellas deseaban que les ayudásemos a coordinar un proyecto educativo donde interactuaran diversos colegios, dirigidos por su comunidad, desarrollando proyectos de aula, proyectos sociales con la comunidad donde estaban insertos los colegios, querían inundar su propuesta con el espíritu del fundador llamado Pedro Legaria. El Centro asumió el reto y colaboramos durante año y medio en esa tarea.
Esa labor significó que me acercara al mundo religioso. Aunque en mi juventud me bañaba en esos ríos, hacía mucho tiempo que no los navegaba. La mirada que tenía del mundo religioso la grafiqué en un par de ensayo que luego publiqué en un libro. Un mundo que te hace olvidar del mundo. En términos hegeliano-marxista, lo veía como una experiencia que enajena. Una vivencia que no te ayuda a conocerte. Sin embargo, al asumir el reto institucional, me dediqué a leer afablemente las cartas del fundador que me condujeron a revisar diversas fuentes teológicas como Santo Tomás, San Agustín, San Anselmo y, por último, San Ignacio.
Ya tenía varios años estudiando a pensadores grecorromanos, Séneca, Cicerón, Marco Aurelio, Plotino. El asunto de la inquietud, cuidado y conocimiento de sí se había transformado en la columna vertebral de mis estudios, bajo la luz de Michel Foucault y Pierre Hadot. Me sorprendía la similitud de las cartas del fundador con las cartas de los pensadores antiguos. Ese fue mi enganche para leer afablemente. Había, en las cartas, expresiones, términos y vocablos que literalmente no soportaban mis oídos. Precisamente a ellos les dediqué más atención para intentar encontrarle el sentido que el sacerdote les daba. Él fundó una orden religiosa que su sólo nombre puede espantar a cualquier moderno. Las Esclavas de Cristo Rey. La palabra esclava la sentía como una patada a la noción de autonomía, a la soberanía de sí mismo, al gobierno de sí. Era la expresión de la anulación absoluta de la voluntad… Incluso algunos teólogos se han dedicado argumentar desde esa perspectiva. Eso me parecía insoportable. Pero he intentado en estos últimos años seguir el consejo de un brillante filósofo, Hans George Gadamer, hay que leer con afabilidad. Saber leer es tener la oreja para intentar comprender qué me quiere decir el otro, antes de colocarse en el ring para contrargumentar.
El sentido que Don Pedro Legaria le da a la expresión nos arroja directamente a la intemperie de nuestra existencia, a la desnudez de nuestro cuerpo, es una invitación hacerse cargo de sí. Esa invitación, esa convocatoria, pudieran acudir cristianos, ateos, musulmanes, judíos, agnósticos… la sencillez de la interpretación no da cuenta del terremoto existencial que provoca en quien piensa, reflexiona y actúa en consecuencia.
Asumirse esclavo de dios, es saber que uno no es el amo de Dios. En el día a día, sin querer y sin saber, los cristianos, nos solemos comportar como amos de Dios, las expresiones que usamos: “Dios mío que todo salga bien”, “Dios, por favor, cúrame a la muchacha”, “Esto se resolverá si Dios quiere”, “Te pido para que haya paz en el mundo” “Dios mío que no llueva”. La práctica oratoria es una solicitud a Dios para que él haga lo que nosotros deseamos y queremos, en términos prácticos que haga nuestra voluntad y, en muchos casos, caso que él asuma la responsabilidad por lo que acontece.
El esclavo es aquél que no anda pidiendo que pase la tormenta, pidiendo milagros para transformar el acontecer, sino que se prepara, se ejercita, se hace cargo de sí, para enfrentar la tormenta. Su heroicidad es hacer de lo contingente, lo ordinario, una aventura sublime. Desde la fe asume la vida como un desierto donde no hay un camino claro y recto, sino es una experiencia de incertidumbre. Su caminar, su andar, es abriendo sus propios senderos, haciéndose responsable de su vida.
El verdadero milagro es el hacerse un oasis, en medio de la sequedad del existir. Es incluso saber que de pronto, en la noche oscura, podemos gritar, “Dios mío, Dios mío por qué me has abandonado” y del cielo no se oirá ninguna voz, esa vivencia de la fragilidad del existir y de su aprendizaje, es la aventura de hacerse hombre. Es la enseñanza más importante de Jesús. Descubrir el dios que habita en cada uno de nosotros.
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Creo que es bastante interesante el tema elegido para este blog… he seguido sus reflexiones y en cada una encuentro palabras llenas de sabiduría que surgen desde lo experimentado en lo cotidiano y es por eso que siento que sus reflexiones serán de mucha ayuda… en mi, ésto es ya una a realidad… Gracias infinitas.
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