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miércoles, 21 de noviembre de 2012
CONVERSACIÓN CON ALZURU SOBRE SU VAGABUNDO Y CRISTO REY
Entrevistador: Buenos días profesor Alzuru. Hemos querido hacer esta entrevista a propósito de su artículo El Vagabundo y Cristo Rey.
Jonatan Alzuru: Muchas gracias, lo primero que te diría es que no es un artículo. Tiene una estructura entre ensayo y cuento, entre ficción y realidad. Bueno pero imagino que usted viene por alguna inquietud particular.
E: Mire profesor…
JA: Disculpa, me puedes llamar Jonatan ese es mi nombre, he tenido el oficio de profesor, en este tiempo he aprendido el oficio de ama de casa. Pero nadie le dice a las ama de casa. Mire ama de casa, sino le dicen señora o su nombre… Pues bien, yo prefiero mi nombre.
(La manera que habló Jonatan me causó una risa indescriptible, yo no sé si me hablaba en serio o en realidad porque eso tiene mucho de verdad, pero me dio pena repreguntar sobre eso. Él también soltó una carcajada)
E: Está bien… Mira Jonatan.. Tu escrito ese cuento es bueno pero tiene unas metáforas, unas imágenes un poco escatológicas, fuertes.. Creo que innecesariamente, si me permites decírtelo.
JA: Es curioso, ¿Sabes? Cuando queremos decir algo pedimos permiso diciéndolo, yo también he hecho eso. Pero no te sonrojes, tranquila. ¿A cuál imagen te refieres?
E: Bueno donde escribes que el vagabundo excretó en la estatua de Cristo Rey.
JA: La palabra que usé fue se cagó. La usé como la utiliza el vulgo. Como la usamos al interior de nuestras casas, como hablan las personas del barrio, como yo que nací en una zona popular, en un barrio, en Coche. ¿Qué te parece fuerte de la imagen?
E: Todo, imaginármela me parece horrible, casi una falta de respeto. Bueno leyéndote se entiende, pero es como fea. Bueno esa fue mi impresión, pero quisiera que me dijeras: ¿por qué fue esa imagen? ¿Se te ocurrió de pronto o tiene una argumentación detrás? Y me lo imagino porque sé que tú tienes por lo menos diez u once años trabajando asuntos de estética… Pero bueno a veces uno le da vuelta a la cosa y no había argumento, eso pasa también…
J: Yo tengo una relación muy estrecha con mis excrementos… Chica no te rías que es verdad… (Tuve que parar el grabador porque no podía aguantar mi ataque de risa) Óyeme que te hablo con la máxima seriedad (continuó y puso la cara tan seria como para que mi sonrisa se hiciera un línea recta). Hace como siete años me hicieron una operación del intestino. Cuando salí del pabellón mi intestino no reaccionó. Eso produjo que entrara en una crisis y un colapso en todo mi cuerpo. Todos pensaban que moría en poco tiempo. Pues no fue así. La señal de recuperación era que evacuara, primero aunque fuera agua y así sucesivamente. Nadie imagina la cara de felicidad de mis hermanos, mi mamá, mi esposa y mis hijo cuando salía del baño y decía lo hice. Era una alegría impresionante. A los diez meses de aquel acontecimiento llamé a todo el mundo porque mis excrementos tenían una consistencia. Mis hijo me gritaban no bajes la palanca papá, para verlo. Mis cuñados, mis suegros y mi esposa entraron a verlo. Hubo una celebración con una copita, no podía tomar más, de vino. El excremento es parte constitutiva del cuerpo. No es agradable a ninguno de los sentidos, pero ella da cuenta de la salud o la enfermedad. No representa al cuerpo es parte del cuerpo, consustancial con él que es expulsado al exterior. De no expulsarse el cuerpo muere, pero en el exterior no deja de dar cuenta sustancialmente del cuerpo al que pertenece. Mi imagen es una parte de mí que se le echa encima a la estatua. Una parte de mí que hizo y hace que me vea en la salud o en la enfermedad. Esa parte de mí es la que estéticamente es la más insoportable de mí. Pero no deja de ser mía, me constituye. ¿Por qué se la echa a la imagen del Cristo César? Porque esa imagen agradable a todos los sentidos del cuerpo es la antítesis, radicalmente, de quien fue Jesús. Ella es agradable a la vista pero ni siquiera es un excremento, porque ya dije que eso es constitutivo. Esa imagen es otra cosa, no pertenece al cuerpo. Mira, hace como tres años, trabajando en El Centro de Investigaciones Postdoctorales de la UCV, se incorporó al Programa Postdoctoral que yo coordinaba, un profesor que quería hacer la pasantía postdoctoral en nuestro Centro, tuve la dicha de Coordinar, mejor dicho, de acompañar su trabajo. Es un profesor que tiene más títulos de los que tu tienes en la cartera. Está en la Complutense de Madrid. Él había sido un cura y su trabajo de investigación era sobre la iconología e iconografía religiosa de la Baja Edad Media. Es decir, su investigación era el trabajo de imágenes. Aunque yo coordinaba el Programa, el supuesto tutorado, era un especialista en algo que yo jamás ni siquiera se me había ocurrido pensar. Pero leyendo sus trabajos, haciendo las conversaciones de investigación y empapándome someramente del asunto, descubrí una cosa que seguramente cualquier estudiante de arte lo sabe o los historiadores, pero yo lo aprendía a ver en ese momento, la relación entre imágenes y soportes teológicos. Como las pinturas las mandaban hacer o los Papas o los Cardenales, trataban que el pintor reflejara la interpretación que tenía o de la sociedad o de un pasaje del evangelio. La investigación que realizó mostraba la vinculación entre encíclicas papales y pinturas… Era mínimas las que se apartaban, siendo religiosas, de la discusión eclesial del momento. Hay toda una especialidad dentro del mundo religioso, especialmente católico, en el ámbito de la estética que trabaja esos asuntos. Así pues, en resumidas cuentas. Creo que la imagen es más brutal que mis excrementos. Pero también acepto que no te guste. Yo no escribí para gustar o disgustar, no tuve ese propósito sino para expresar mi pensamiento de denuncia en clave de cuento, quien lo agarre bien. Como una botella con un mensaje que se lanza al mar, así lo hice.
E: ¿Qué te motivó a escribir ese cuento?
JA: Una imagen que vi de Jesús en una procesión dentro de la celebración de la solemnidad de Cristo Rey. Había asistido, casi por casualidad, y bueno la vi y escribí.
E: Yo he visto imágenes como esa, muchas de Cristo Rey, es más creo que todas las que he visto se parecen a la que describes, no sé si con la mano alzada pero con la corona sí. Segurísimo. ¿Por qué sucede eso? ¿Tienes alguna hipótesis al respecto? ¿Es casualidad?
JA: No es casual. Podemos durar horas, días, meses y años mostrándote la relación entre poder político y poder religioso. Pero sobre todo poder monárquico y poder religioso. Tan sólo señalar, por ejemplo, que después que el emperador romano se hace cristiano, sus hijos dividen el imperio. Recordemos que el imperio era toda Europa, el norte de África, parte de Asia… La ilusión de la vuelta al Gran Imperio no sólo fue un deseo de reyes, sino de muchísimos Papas. La legitimidad de los Reyes era la bendición Papal. Por allí es largo el cuento. Yo creo que ese tipo de representación tiene un fundamento más reciente. En concreto las fiestas de Cristo Rey, fueron instituidas por el Papa Pio XI en 1925. El escribió una Encíclica llamada Quas Primas, donde hacer la interpretación de lo que significa Cristo Rey. A partir de allí muchos colegios como los de los Agustinianos Recoletos se llamaron Cristo Rey, organizaciones y comunidades religiosas. Si te fijas en su simbología ve el escudo del colegio de los Cristo Rey de los Agustinos, pues tienen una corona como la de los reyes. Casualmente, si revisas las imágenes de las coronas casi todas pertenecen o son muy similares a las monarquías europeas. La del Cristo que vi tiene la imagen del Príncipe de Asturias. Te repito eso no es casual, porque la Encíclica de Pío XI, lo sostenía, déjame citarte un solo parágrafo:
“18. Y si los príncipes y los gobernantes legítimamente elegidos se persuaden de que ellos mandan, más que por derecho propio por mandato y en representación del Rey divino, a nadie se le ocultará cuán santa y sabiamente habrán de usar de su autoridad y cuán gran cuenta deberán tener, al dar las leyes y exigir su cumplimiento, con el bien común y con la dignidad humana de sus inferiores. De aquí se seguirá, sin duda, el florecimiento estable de la tranquilidad y del orden, suprimida toda causa de sedición; pues aunque el ciudadano vea en el gobernante o en las demás autoridades públicas a hombres de naturaleza igual a la suya y aun indignos y vituperables por cualquier cosa, no por eso rehusará obedecerles cuando en ellos contemple la imagen y la autoridad de Jesucristo, Dios y hombre verdadero.”(Pío XI, Quas Primas)
E: ¡Increíble!, lo de esa Encíclica, claro, entonces, tú tienes una mirada opuesta…por supuestísimo…
JA: Antes de mí han escrito muchos en contra de tal interpretación. Para utilizar a un estudiosos de la teología y del mismo rango, te puedo citar al actual Papa con el cual uno puede tener mil diferencias en una cantidad de temas, pero en cuanto a la solemnidad de Cristo Rey que, por cierto, siempre se celebra al final del año litúrgico, desde que se aprobó en el Concilio Vaticano II, cualquiera coincide con él, digo cualquiera mínimamente que haya leído el evangelio. Él, con la elegancia eclesiástica, ofreció una interpretación radicalmente opuesta a la de Pío XI, en el 2008 dijo lo siguiente:
Celebramos hoy, último domingo del año litúrgico, la solemnidad de nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo. Sabemos por los Evangelios que Jesús rechazó el título de rey cuando se entendía en sentido político, al estilo de los "jefes de las naciones" (cf. Mt 20, 25). En cambio, durante su Pasión, reivindicó una singular realeza ante Pilato, que lo interrogó explícitamente: "¿Tú eres rey?", y Jesús respondió: "Sí, como dices, soy rey" (Jn 18, 37); pero poco antes había declarado: "Mi reino no es de este mundo" (Jn 18, 36).
En efecto, la realeza de Cristo es revelación y actuación de la de Dios Padre, que gobierna todas las cosas con amor y con justicia. El Padre encomendó al Hijo la misión de dar a los hombres la vida eterna, amándolos hasta el supremo sacrificio y, al mismo tiempo, le otorgó el poder de juzgarlos, desde el momento que se hizo Hijo del hombre, semejante en todo a nosotros (cf. Jn 5, 21-22. 26-27).
El evangelio de hoy insiste precisamente en la realeza universal de Cristo juez, con la estupenda parábola del juicio final, que san Mateo colocó inmediatamente antes del relato de la Pasión (cf. Mt 25, 31-46). Las imágenes son sencillas, el lenguaje es popular, pero el mensaje es sumamente importante: es la verdad sobre nuestro destino último y sobre el criterio con el que seremos juzgados. "Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis" (Mt 25, 35), etc. ¿Quién no conoce esta página? Forma parte de nuestra civilización. Ha marcado la historia de los pueblos de cultura cristiana: la jerarquía de valores, las instituciones, las múltiples obras benéficas y sociales. En efecto, el reino de Cristo no es de este mundo, pero lleva a cumplimiento todo el bien que, gracias a Dios, existe en el hombre y en la historia. Si ponemos en práctica el amor a nuestro prójimo, según el mensaje evangélico, entonces dejamos espacio al señorío de Dios, y su reino se realiza en medio de nosotros. En cambio, si cada uno piensa sólo en sus propios intereses, el mundo no puede menos de ir hacia la ruina.
Queridos amigos, el reino de Dios no es una cuestión de honores y de apariencias; por el contrario, como escribe san Pablo, es "justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo" (Rm 14, 17). Al Señor le importa nuestro bien, es decir, que todo hombre tenga la vida y que, especialmente sus hijos más "pequeños", puedan acceder al banquete que ha preparado para todos. Por eso, no soporta las formas hipócritas de quien dice: "Señor, Señor", y después no cumple sus mandamientos (cf. Mt 7, 21). En su reino eterno, Dios acoge a los que día a día se esfuerzan por poner en práctica su palabra. Por eso la Virgen María, la más humilde de todas las criaturas, es la más grande a sus ojos y se sienta, como Reina, a la derecha de Cristo Rey. A su intercesión celestial queremos encomendarnos una vez más con confianza filial, para poder cumplir nuestra misión cristiana en el mundo. (Benedicto XVI, 23/11/2008)
En el 2010, Benedico XVI sigue profundizando en el asunto, en la celebración de Cristo Rey, dando la vuelta a la interpretación de Pío XI, allí dice:
El Evangelio de san Lucas presenta, como en un gran cuadro, la realeza de Jesús en el momento de la crucifixión. Los jefes del pueblo y los soldados se burlan del "primogénito de toda criatura" (Colosenses 1,15) y le ponen a prueba para ver si tiene el poder para salvarse de la muerte (cf. Lucas 23, 35-37). Sin embargo, "precisamente en la cruz, Jesús está a la altura de Dios, que es Amor. Allí se le puede 'conocer'. [...] Jesús nos da 'vida' porque nos da a Dios. Nos lo puede dar porque él mismo es uno con Dios" (Benedicto XVI, "Jesús de Nazaret", según la edición italiana Milán 2007, 399 404). De hecho, mientras que el Señor parece pasar desapercibido entre dos malhechores, uno de ellos, consciente de sus pecados, se abre a la verdad, alcanza la fe e implora "al rey de los judíos": "Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino" (Lucas 23,42). De quien "es antes de todas las cosas y en él todas subsisten" (Colosenses 1, 17) el llamado "buen ladrón" recibe inmediatamente el perdón y la alegría de entrar en el Reino de los Cielos. "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lucas 23, 43). Con estas palabras, Jesús, desde el trono de la cruz, da la bienvenida a todos con la misericordia infinita. San Ambrosio comenta que "es un buen ejemplo de conversión al que debemos aspirar: muy pronto al ladrón se le concede el perdón, y la gracia es más abundante que la petición; el Señor, de hecho, dice san Ambrosio, siempre concede lo que se le pide [...] La vida consiste en estar con Cristo, porque donde está Cristo allí está el Reino" (Expositio Evangelii secundum Lucam X, 121:.. CCL 14, 379).” (Benedicto XVI,21/11/21010)
E: Interesantísimo Jonatan…
JA: Claro no es asunto mío, pero si fuera agustino recoleto o de cualquier otra congregación lo primero que me pondría revisar el evangelio, repensar mi simbología, porque eso dice de mí…. Pero ese no es mi problema ni m escrito pretende eso…
E: Jonatan ¡tú eres bastante cristiano! ¿Verdad?
(se rié)
E.: De verdad, me puedes contestar esta pregunta: ¿Eres cristiano?
JA: ¿Por qué preguntas eso?
E: Bueno porque he quedado loca con tu información sobre el mundo católico.
JA: Mira, déjame decirte así, mira nené, Google tiene más información que yo sobre el mundo católico y yo no sé si se le puede llamar cristiano a Google.
E: No me vaciles, pónte serio como estabas haciendo la entrevista.
JA: Bueno no he dejado la seriedad. Conocimiento e información, un mínimo de lectura e interpretación no dice nada del ser cristiano o no. Dice que leo e interpreto nada más.
E: Esta bien. Pero eres o no eres cristiano.
JA: Esa es una pregunta que no me haría a estas alturas de mi vida. Si tú asumes cristiano a la estadística de facebook que preguntan, ¿Religión? Entonces seguramente tendré que decir que sí. Si lo ves culturalmente también diré que sí. Por historia familiar también, una mamá que ha escrito libros sobre asuntos religioso, una hermana que ha ganado premios con novelas religiosas, dos hermanos que estuvieron en seminario y una hermana monja… ¿Te parece poco?... Pero, la verdad a mí me parece una falta de seriedad estarse llamando lo que no se es. No estoy hablando ni de los ritos, ni de la fe… si se entiende por fe es creer en dios, bueno eso es una mantequilla. Cualquiera hasta el gato, puede cumplir con ritos, sacramentos, pueden repetir palabras días y noches con lógica de rezo y saber más que Google sobre la religión. Entonces ese se llama cristiano y se ofenderían si uno le dice que no es así… Pero lo otro también es una mantequilla… Escribir como yo lo hice hace doce años. En mi tesis doctoral que fue sobre Ernesto Sabato, en su primer capítulo realizo un interrogatorio a mí mismo, allí me pregunto eso y contesto después de dudar mucho que soy un cristiano no institucional, un contemplativo en acción. Esa respuesta era una respuesta súper pretenciosa, porque por un lado decía que la institución no comprendía nada y yo sí… Además utilizaba una expresión muy interesante de San Ignacio para describirme… Era todo un juego pretensioso, aunque cuando lo escribí no lo percibía así. Recuerdo que me senté a pensarme seriamente…. Pero era una masturbación mental. Si cristiano se entiende como la asunción en la vida de la inversión de los valores planteada y vivida por Jesús, yo preguntaría quien viva así que levante la mano yo me arrodillo. Asumirse cómodamente en una definición es sentirse seguro. Estable en casa. Cuando lees a hombres serios como San Juan de la Cruz te das cuenta o por lo menos ahora lo veo así, que la incertidumbre, la intemperie, la no comodidad de la definición y, por el contrario, la inquietud y voluntad del desandar caminos es más cónsona con nuestras fragilidades. Pero desarrollar esto implicaría otra larguísima entrevista. Discúlpame que hablo como demasiado… Son sabios los que invitan al silencio… Debo aprender eso…
E: De verdad me dejas muy pensativa… debo releer esto una y otra vez, porque aquí hay un material para digerir como para un año… Gracias.
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Después de publicada la entrevista. Le comenté a la joven que por favor me permitiera colocar una de dicatoria. Ella lo autorizó.
ResponderEliminarDEDICATORIA: A Pedro Legaria, sacerdote que no conocí, pero que tuve hace dos años sus cartas y me permitió repensar mi existencia y comprender los sentidos del servicios como inversión de las relaciones de poder. Y a Armando Rojas Guardia, amigo, pero sobre todo exclente filósofo al igual que sublime poeta, quien me iluminó con sus libros la posibilidad del abordaje teórico del asunto cristiano desde autores que parecen antetéticos como Nietsche. Su <dios de la Intemperie y el Calidoscopio de Hermes me abrieron un mundo para entenderme en este río heteróclito de la existencia.