domingo, 18 de noviembre de 2012

EL VAGABUNDO Y CRISTO REY

I El hombre estaba atribulado. No tenía nada ni pedía nada. Una religiosa que le amaba mucho le dijo: Hermano, estas así porque no rezas. Mira a los otros, han pedido y tienen carro, casa y trabajo. Saben pedir. Él sonrió y dijo, soy un vagabundo, yo no sé rezar. El vagabundo, medio borracho, se fue rumiando las únicas palabras del evangelio que aprendió cuando estudió catecismo: “Cuando ustedes recen no sean charlatanes como los paganos, que piensan que por mucho hablar serán escuchados.” El vagabundo no pedía limosna ni pedía nada. No tenía certeza de nada, pero seguía caminando. II Era la imagen de un Rey. Una escultura bellísima. Una corona y una capa, lo hacían más alto, más esbelto, elevado. Corona y capa eran los atuendos de un emperador romano. Él, estaba vestido de César. La imagen del emperador romano amalgamaba dentro de sí al poder político, económico y religioso. Los César solían colocar sus estatuas en el centro del foro, en la entrada de sus palacios o en la entrada de Roma, para que todos los súbditos lo conocieran y adoraran. Era el Rey, el César, quien determinaba quiénes formaban parte de su pueblo y cuáles ritos debían procesar, cómo lo debían hacer y cuándo hacerlo. Sobre todo, determinaban qué actos no debían hacer. Estos mandatos del emperador los hacía cumplir el Censor. El vocablo censo, censura, censor… es de origen romano y deviene de ese cargo especialísimo dentro del imperio. El Censor era el encargado de contar la cantidad de personas que formaban parte del imperio y el encargado de hacer cumplir los ritos a los dioses. También era el encargado de acusar ante el juzgado a los que no cumplían con los rituales. Toda esa estructura, normativa y punitiva, se desprendía del Rey quien le daba la legitimidad, era alfa y omega del Imperio. Era de marmolina pulida. Blanquísima. Mano alzada bendiciendo, mandando o saludando a los súbditos. Corona de emperador. Manto, capa, no era púrpura, sino blanca porque se trataba de la armonía escultórica, pero traslucía su vocación de censor. Cuántos súbditos, qué deben hacer, cómo lo deben hacer y a quién se debe condenar. Imperio y Censura. Censura y Poder. Dinero, Política y Religión Judaica se amalgamaron un día y fue representada también al pasar de los años, con un Cristo César… El César Rey….. III El vagabundo vio la imagen del César y se cagó en ella. Lo echaron a gritos y a patadas. Las familias decentes no soportan la indecencia del vagabundo. La policía, muy uniformada y correcta, lo metió en la celda. Tal acto bochornoso debía censurarse. Así lo dijo el Alcalde, el Obispo y el Empresario. Lo llevaron en un Jeep. En la parte trasera. Esta esposado, porque era peligroso. Él se fue, aún con la tunda de palos que recibía por los honorables policías, muerto de la risa… Nadie entiende a los locos, pensaba el vagabundo, mientras canturreaba entre risas y escupitajos, aquella canción de Héctor Lavoe, que dice así: Esta risa no es de loco, se están riendo de mi me dicen que yo estoy loco pero se están cayendo de un coco porque de mi no pueden reír lo que les pasa es que sin mi saoco no pueden vivir porque yo canto, bailo, toco un poco y me hace sacudir. IV ¿Cuál Jesús? (Preguntó inocentemente, pero con las ganas de partir en dos ese monumento a la traición) - Jesús, nuestro redentor, Jesús de Nazaret. Respondió la señora perfumada. Una opción, la prudente, la de sonrisa y alabanza, era la de callar, aplaudir, no decir nada para no quedar mal, la de la comodidad… Además parecía un asunto como de irrespeto, en el momento de la alegría generar una amargura… Eso pensaba. Su cuerpo estaba lleno de dudas. ¿Cómo actuar? Él no nació para los aplausos, aunque le solían dar bastantes… Tantos aplausos le deban hasta que decía no sólo lo que agradaba, sino también lo que pensaba… Allí el aplauso era acompañado por un mar de críticas. Luego del aplauso solían venir groserías, miradas y hasta golpes… Por eso él había dejado de predicar hacía años, él no se sentía verdaderamente alguien que podía conciliar su vida con su palabra… No sentía que era capaz de decir lo que pensaba porque a veces ni el mismo se entendía… Para él, predicar era un asunto muy serio… Y él no se sentía digno de sí mismo para hacer tal cosa…. Incluso, una vez sintió que cometió el error de volver al púlpito, pero rápido se fue al desierto. ¿Cómo se puede predicar? Quién predica no tiene otro fin sino el de la cruz, porque no hablará desde el deber, sino desde el hombre. No le importará la ley, el día sábado, el día de guardar, ni las buenas o malas opiniones. No le importará andar con putas, malandros o samaritanos… quien predica es alguien definitivamente cristiano. ¿Quién es cristiano? Un libro proscrito por la iglesia, porque su nombre pareciera una herejía, El Anticristo, escrito por Nietzsche y, tal vez, dentro del Sacro Imperio de la Iglesia tienen razón de quemarlo, porque el argumento central es que el Anticristo es la institución Eclesial, porque traicionó casi desde el mismo momento de la muerte de Jesús, a Cristo… (Una evidencia, de la tesis nietzscheana, era esa imagen de César que llevaba el nombre de Cristo Rey…) Nietzsche dice lo esencial del que predica, del cristiano. Para saber quién es cristiano, si no se quiere leer el evangelio porque pareciera un asunto medieval o sólo para curas. Entonces es recomendable para los ateos, praa los agnósticos y para los más anticristianos, los que comulgan a diario sin saber qué hacen aunque tengan años de teología en el bolsillo, a todos ellos se les recomienda, digo una vez más, de no querer leer el evangelio, entonces, leer a Nietzsche. Así escribe: “No es una fe lo que diferencia a los cristianos; el cristiano obra, se diferencia por un obrar distinto… El profundo instinto de cómo se debe vivir para sentirse en el cielo, para sentirse eterno, mientras que con cualquier otro proceder uno no se siente en el cielo: ésta es la única realidad de la redención. Un nuevo modo de vida, no una nueva fe…” (Nietzsche, Anticristo, XXXIII) Quien predica no habla, sino que obra de una manera distinta, su palabra es su ser. Como no había emprendido la ruta de un nuevo modo de vida, dejó de predicar. Pero… ¿se callaría este asunto? V Él buscó dentro de sí. No era ni siquiera un asunto de testimonio o no, ni de ser cristiano o no… No volvería a predicar, pero no dejaría de decir lo que pensaba, sobre todo porque el simbolismo, la interpretación del Cristo estatua era un asunto más elemental… de lectura… Hasta un ateo, podría contra argumentar el simbolismo de la estatua blanquísima con capa y corona de César, pensó… Entonces no es un ejercicio de predicador, sino como estricto lector. De allí que se dispuso a escribir. ¿Jesús se parecía al César? ¿En qué contexto se proclama Jesús Rey? ¿De qué trata su reinado? ¿Frente a quien se proclamó rey? Dice el evangelio: “Le dijo Pilato: - Entonces, ¿tú eres rey? Jesús contestó: - Tú lo dices. Yo soy rey: para eso he nacido, para eso he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Quien está de parte de la verdad escucha mi voz.”(Jn, 18, 37) “Entonces Pilato se hizo cargo de Jesús y lo mandó azotar. Los soldados entrelazaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; lo vistieron con un manto rojo y acercándose a él le decían: - ¡Salud, rey de los judíos!” (Jn., 19, 1-3) - Ahí tiene a su rey. Ellos gritaron: - ¡Afuera, afuera, crucifícalo! Les dice Pilato: - ¿Voy a crucificar a su rey? Los sumos sacerdotes contestaron: - No tenemos más rey que el César. Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. (Jn. 19, 14-16) El pueblo Judío y el Imperio se unieron. Jesús no es César. “El que se hace rey va contra el César” (Jn. 19,12) Para los acusadores de Jesús, no hay otro rey que el César. El César tiene una bella corona y un manto. Jesús tiene una corona de espina, no es la del príncipe de Asturia. Su atuendo de rey, era la mofa del romano. La burla era la de los poderosos tanto políticos como religiosos frente a un Jesús que optó por otra manera de vivir. Jesús no predicó una fe distinta. No era una fe distinta a la del pueblo judío, era una manera distinta de vivir. Por ser distinta terminó crucificado por el poder económico, treinta monedas, poder político, Herodes y Pilatos y el poder religioso, los sumos sacerdotes. El Rey Jesús, era el hombre súper frágil que desde su fragilidad pone en cuestión a la religión judía, al poder económico y al poder político de su momento. El Jesús rey es el desvalido, el humillado. “Los soldados se burlaban de él. Se acercaban a ofrecerle vinagre y le decían: - Si eres rey de los judíos sálvate. Encima de él había una inscripción que decía: Este es el rey de los judíos.” Es paradójica la señal de la vida de Jesús. Su proclamación de Rey, no es en una fiesta, no hay fiesta. Es una tragedia personal no sólo por lo que padece sino por la incomprensión de sus seguidores y, a su vez, es el sello de su alianza, es su opción de vida que termina en una inmensa burla. La burla obviamente, es porque lo consideran loco, no es un Rey… no tiene poder político, ni económico ni es de los doctores de la ley… Se burlan porque lo consideran un loco. Su vestimenta de rey, es la mayor ofensa a Jesús. Su reinado no es de este mundo, no es el de César, es el de la verdad. Pero la verdad la dicen los niños y los locos, los racionales prefieren mantener sonrisa y el buen decir e ir a misas a pedir por la paz del mun do mientras aprietan el botón de la guerra. Jesús el loco rey, el rey loco… “(…) sus parientes fueron echarle mano, porque se decía que no estaba en sus cabales” (Mc.3,21) VI El vagabundo estaba ebrio. No quería salir de la cárcel. Les gritaba que en cualquier parte hay una cárcel. La cárcel es la de ustedes, aquí estoy en libertad. Lloraba y reía de manera simultánea. Cuando lo buscaron. Había resucitado. Nadie le pudo dar muerte… " ha resucitado y ya nadie podrá volver a darle muerte . Aunque nuevos saduceos intentarán convertir su evangelio, que es la espada de los pobres, en escudo amparador de los ricos, no lograrán matarlo. Aunque nuevos herodianos pretendan valerse de su nombre para hacer más lacerante el yugo que doblega la nuca de los prisioneros, no lograrán matarlo. Aunque nuevos fariseos se esforzarán en trocar sus enseñanzas en mordazas de fanatismo y en acallar el pensamiento libre de los hombres, no lograrán matarlo (…) Él ha resucitado y vivirá por siempre en la música del agua, en los colores de las rosas, en la risa del niño, en la savia profunda de la humanidad, en la paz de los pueblos , en la rebelión de los oprimidos , si , en la rebelión de los oprimidos, en el amor sin lágrimas.” MIguel Otero Silva VII Dijo la religiosa. Yo soy esclava de Cristo Rey. La figura de Cristo Rey es la más humana de Jesús o mejor dicho donde visualizamos la mayor entrega de Jesús y su condición humana absolutamente. Porque es el Dios humillado, el ofendido, el que todos escupen. El que se le consideraba loco. Ese rey que se burla hasta el ladrón que le dice sálvate… ¿Acaso no eres el mesías?... Es el rey que vive su máxima soledad y sufrimiento. Cristo Rey es lo contrario radical de un rey… El opuesto al César. La esclavitud a ese rey no tiene nada que ver con asuntos de esclavos ni de reyes. No es la esclavitud al césar. Por el contrario es la máxima libertad, con la responsabilidad absoluta de la vida que se asume. Donde no hay un Dios que hable como en el antiguo testamento desde los cielos. Dice el evangelio que comentaban: “Espera a ver si viene Elías a salvarlo” (Mt, 27,49). No hubo voz del cielo…. Por el contrario, lo que se removió fue la tierra… “Al ver el terremoto” dice el evangelio…. La asunción de la fragilidad como reinado hace crujir la tierra, es un terremoto donde “el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo”… El reinado es el de la fragilidad de la condición humana como verdad. Es por ello que nuestra virtud es la humildad y la práctica de la humillación es un asunto que nuestro Padre Pedro Legaria siempre hablaba… Nadie entendió a la monjita, yo tampoco. VIII El vagabundo se apareció y dijo entre lenguas aquí traje la revelación… ¿Qué significa esclava de Cristo Rey? “Al discípulo le basta ser como su maestro y al sirviente como su señor” (Mt, 10, 25)… Agarra este trompo en la uña papá, dijo y se fue jodiendo…

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