Se trata de un blog donde podrás encontrar reflexiones que te ayuden a replantear tu existencia, siendo tú el artista de tí mismo. Se trata de narraciones y reflexiones que provienen de las grandes tradiciones filosóficas como el estoicismo, el epicureísmo, aplicadas al mundo contemporáneo. Te invitamos a vistar nuestra página de facebook. Filosofía de la Actitud.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Nuestra esta época está atormentada por el afán de la velocidad y la novedad. Velocidad y novedad son las ruedas del progreso en el ámbito del conocimiento. Conocimiento e información es el ideal de toda persona que desea progresar en nuestra sociedad. Se le solía llamar sabio, en nuestras universidades, a quien tenía conocimiento e información. Un Google caminante sería la metáfora de lo que entendíamos por una persona culta, sabia…
Velocidad y novedad, información y conocimientos… Tal vez, de lo que nunca nos ocupamos de conocer es al prójimo más cercano, nuestro Yo, a nosotros mismos. Ocuparnos de nosotros mismos es mirar lentamente, quizás sin muchas novedades, con información tal vez repetitiva, la vida que vivimos, porque mirarnos en la cotidianidad supone verse en las vivencias que se repiten, y aún en la novedad de los acontecimientos, hay un ser que permanece, el que se enfrenta a los hechos, nuestra persona.
La filosofía de la actitud no pretende encontrar novedades ni tiene el afán de la velocidad. El objeto de conocimiento es uno mismo. La persona que uno es. ¿Quién soy? ¿Por qué enfrento los asuntos de la vida de una manera y no de otra? La aventura de la filosofía de la actitud es uno mismo en las vivencias diarias. La sabiduría no está en la acumulación de la información sino en la capacidad de saber: ¿De qué es capaz nuestro cuerpo? ¿De qué somos capaces? ¿De qué me puedo hacer cargo?... No viviendo en el recuerdo, el pasado ya pasó. No se trata de una planificación para un futuro… ¿Sabes lo único seguro del futuro? La muerte… El futuro no está en nuestras manos… La sabiduría es hacerse cargo de sí mismo en el presente. Para hacerse cargo de sí mismo, para saber de qué es capaz nuestro cuerpo, debemos conocernos.
Varios pensadores, filósofos, han reflexionado seriamente sobre estos asuntos. Uno de ellos fue Friedrich Nietzsche, en 1887, publicó un libro titulado Genealogía de la Moral, en su prólogo plantea el problema del conocimiento de nosotros mismos, como el asunto principalísimo que debemos ocuparnos, citaré en extenso ese primer fragmento para que nos quede como el horizonte del camino que emprendemos.
Nosotros los que conocemos somos desconocidos para nosotros, nosotros mismos somos desconocidos para nosotros mismos: esto tiene un buen fundamento. No nos hemos buscado nunca, -¿Cómo iba a suceder que un día nos encontrársenos? Con razón se ha dicho: Donde está vuestro tesoro, allí está vuestro corazón. Nuestro tesoro está allí donde se asientan las colmenas de nuestro conocimiento. Estamos siempre en camino hacia ellas cual animales alados de nacimiento y recolectores de miel del espíritu, nos preocupamos de corazón propiamente de una sola cosa, -de llevar a casa algo. En lo que se refiere, por lo demás a la vida, a las denominadas vivencias, -¿Quién de nosotros tiene siquiera suficiente seriedad para ellas? ¿O suficiente tiempo? Me temo que en tales asuntos, jamás hemos prestado bien atención “al asunto”: ocurre, precisamente, que no tenemos allí nuestro corazón -¡Y ni siquiera nuestro oído! (…) Necesariamente permanecemos extraños a nosotros mismos, no nos entendemos, tenemos que confundirnos con otros, en nosotros se cumple por siempre la frase que dice: “cada uno para sí mismo, el más lejano”, -en lo que a nosotros se refiere no somos lo que conocemos. (Nietzsche, 1887/1996: 17-18, Frag.1)
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Se trata de una indagación de sí mismo...
ResponderEliminarMe encanta ese pasaje... Tengo una conferencia sobre este tema, el conócete a tí mismo es una de las lecturas que nunca debemos dejar de lado, uno de los deberes que hay que perseguir siempre...
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